La Montaña de Colores escondida en la región de Arica y Parinacota

Sobre la cima, a 5300 metros sobre el nivel del mar, puedes sentir como la inmensidad del altiplano te recuerda lo efímero que eres, pero lo millonario llegas a ser al disfrutar del presente. Con una vista panorámica en 365º puedes ver diferentes volcanes nevados de la trifrontera de Perú, Chile y Bolivia, mientras el corazón se agranda por todo el oxígeno que trata de bombear a la sangre. Una caminata por la montaña que entre rojo, ocres, cafés, amarillos y blanco, dibuja hermosas postales que retratan el desafío de un hermoso trekking .

Suriplaza es una montaña de colores ubicada en la comuna de General Lagos de la región de Arica y Parinacota, en Chile. Su belleza se puede apreciar mucho más subiendo a su cumbre, en una caminata de tres a cinco horas que significa una experiencia de turismo aventura inolvidable.

La aventura comienza en Putre, pueblo capital de la provincia de Parinacota, ubicado en la precordillera de Los Andes a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar, a unas tres horas de la ciudad de Arica. Para subir la montaña de colores se recomienda un día de aclimatación, por eso es mejor pasar la noche anterior en Putre. Para llegar desde Arica, la primera ciudad del norte de Chile, está La Paloma, un bus que sale todos los días desde el Terminal Nacional a eso de las 6:50 horas. Cruzando la calle está Terminal Internacional, donde hay más opciones de horario, ya que se puede tomar un bus hacia Bolivia, y bajarse en el Alto de Putre. Ojo que para llegar al pueblo desde el Alto de Putre, hay unos 5 kilómetros, que caminando será como una hora, pero en auto son unos 10 minutos. Recomendamos usar un vehículo, a nosotras nos fue a buscar nuestro tour operador.
Nuestro tour operador fue Aventura Putre York, empresa que lleva años haciendo caminatas en la montaña y ascendiendo volcanes en la región de Arica y Parinacota, el sur del Perú y norte de Chile.
En Putre nos quedamos en Hostal Cali Putre, donde la señora Dolanda es muy amable y tiene habitaciones muy cómodas a excelentes precios. Almorzamos algo liviano en La Casona del Rey, pero antes nos fuimos a caminar por el pueblo y subimos hasta su mirador. Arriba se encuentra una vista panorámica del pueblo y a las espaldas se puede ver el nevado Taapaca. Subir las escaleras fue todo un desafío con los 3500 m.s.n.m, pero caminando lento y controlando la respiración se puede lograr.

Como nos quedaba tiempo, aprovechamos de ir hasta las Termas de Jurasi, que están a una media hora de Putre subiendo la carretera 11CH. Como en el pueblo no existen las aplicaciones de transporte, consultamos y nos dieron el número de Justo Mita, un joven que nos llevo hasta las termas y después nos regreso al pueblo acordando previamente el horario. Sanadoras y muy relajantes, las termas de Jurasi tienen entre 40º y 50º, cuenta con dos piscinas, una al aire libre y otra techada, además de cuatro pozos de barro. Existen diferentes relatos entorno a su nombre que se debe al de una princesa andina. Al regreso nos tomamos una sopa en Jilata’s Mollo y nos fuimos a dormir para estar listas para la aventura.


A las 8:30 nos pasó a buscar nuestro guía Pablo, justo cuando estábamos tomando el desayuno que nos dio la señora Dolanada. Ya más aclimatadas con la altura nos llevamos agua, sombrero, bloqueador, y diferentes capas de ropa. En el camino vimos la Llareta, un arbusto andino que parece musgo porque crece sobre las rocas. También vimos algunas queñoas, árbol andino con muchas variantes en Sudamérica. Pasamos muy cerca del ascenso al volcán Taapaca, por ahí nos bajamos donde hay un letrero que dice 5.250 m.s.n.m, pero el guía nos dijo que en realidad son 4.800, pero de igual forma es el punto más alto de la carretera. Mientras andábamos en el auto vimos un hombre caminando en medio de la nada con un saco a sus espaldas. Pablo nos dijo que le dicen «Nomito» y camina de pueblo en pueblo e incluso hasta Arica, al parecer tiene algún trastorno de salud mental. Casi al llegar nos encontramos unos jóvenes pastoreando llamas y alpacas.
Pasando el pueblo de Colpitas, y luego de dos horas de viaje llegamos a la base de la Montaña, donde comenzamos el Trekking con una pendiente leve, por un camino de muchas piedras. A medida que íbamos subiendo, el paisaje se vuelve más hermoso y también el corazón se acelera por la falta de oxígeno, hay que respirar lo más controlado posible. Luego de subir la pendiente llegamos hasta la «cuchilla» de la montaña, donde pudimos ver cómo se dividen sus laderas con radiantes tonalidades cálidas con un cielo despejado que permitía ver los nevados Payachatas e incluso el volcán Guallatire.

La alegría de llegar a la cima y tener la vista panorámica desde los 5.300 m.s.n.m, con todo el esfuerzo que significa, fue épica. Se podía ver el volcán Tacora, y diferentes nevados de Perú y Bolivia. Una vez en la cima se siente el viento del altiplano que cala los huesos, es importante llevar gorro, guantes y taparse lo más posible porque el sol quema. Luego de descansar un rato en la cima, la aventura sigue porque para bajar usamos un camino empinado y rocoso, donde se debe avanzar con pequeños pasos caminando de lado.




















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