La explotación ha generado cambios en su biodiversidad. Entre los efectos: durante dos años no se pudieron reproducir flamencos, el polvo de los camiones que transitan diariamente afectan a comunidades que viven de la ganadería camélida. La falta de fiscalización por parte de Conaf previo al 2022 fue determinante. Hoy se espera un fallo que permitiría ingresar las operaciones al Sistema de Evaluación Ambiental.
Por Estefani Carrasco Rivera

Imagen documental «Lauca que el parque vuelva a ser parque»
Ubicado en el altiplano chileno a 4250 metros de altura en la comuna de Putre a 278 kilómetros de Arica, el Salar de Surire es un cuerpo de agua originado hace 1.8 millones de años. Si no lo conoces, puedes verlo en el billete de $20.000 pesos chilenos. Esto, haría pensar que es un lugar que genera orgullo y está protegido por leyes especiales, sin embargo lo que ocurre allí no coincide con dicha ilusión. El abandono del Estado en este sector del altiplano no sólo se refleja en la falta de servicios básicos como luz eléctrica y agua, o la falta de atención de salud primaria oportuna; también se refleja en la falta de fiscalización hacía empresas extractivas que generan daños medioambientales.
El Salar de Surire, ubicado en la comuna de Putre, está protegido desde 1965 cuando se formó la Reserva Forestal Lauca que posteriormente se desafecta para crear el Parque Nacional Lauca, la Reserva Nacional Las Vicuñas y el Monumento Natural Salar de Surire (1983). También cuenta con protección internacional por la Unesco al ser parte de la Reserva de la Biósfera Lauca (1981) y las Naciones Unidas como Sitio Ramsar (1996). Adicionalmente, el Estado de Chile lo reconoce como Área de Desarrollo Indígena (2004) y como sitio parte de la Red de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Nacional (Sipan).

Imagen seminario «Salar de Surire: valorando nuestro patrimonio y biodiversidad»
Todos estos reconocimientos medioambientales no han servido de mucho porque en 1978, mediante el decreto 116 (de la pertenencia minera Santa Marta) y en 1986 mediante el decreto 12 (de las pertenencias Quiborax y Soquimbor), firmados por el dictador Augusto Pinochet, se permitió que Quiborax realizará faenas mineras dentro del Salar. Explotación que comenzó en 1987 y que se ha perpetuado hasta el día de hoy a través de permisos sectoriales.

Lo que extraen es Ulexita, mineral que sirve para hacer ácido bórico y que de acuerdo a su página web, Quiborax es la tercera productora en el mundo, exportando a más de 52 países en los cinco continentes. Desde 2004, con permiso de Sernageomin, pasaron de operar manualmente con picotas y palas, a usar maquinaria pesada, sin pasar por el Sistema de Evaluación Ambiental.
En diciembre de 2022 Conaf a través de su director subrogante, Sandro Maldonado, ingresó una denuncia a la Superintendencia de Medio Ambiente por posible evasión del Sistema de Evaluación Ambiental por parte de Quiborax. Esta denuncia decantó en que en julio de 2024 el Consejo de Defensa del Estado, CDE, interpusiera una demanda de reparación por daño ambiental continuo, acumulativo, permanente e irreparable en el Salar de Surire.

Imagen seminario «Salar de Surire: valorando nuestro patrimonio y biodiversidad»
Camanchacas de polvo y mal uso de agua
Familias aymaras y quechuas de la zona se adhirieron a la demanda del Consejo de Defensa del Estado incorporando denuncias sobre transporte y extracción ilegal de agua. Estas familias son apoyadas por la ONG Fima y su abogado, Antonio Pulgar Martínez, explicó que estos perjuicios se dan porque la empresa “se ha saltado las reglas del juego” al funcionar solo con permisos sectoriales y no ser evaluado ambientalmente: “En el contexto del aumento de la producción que han desarrollado por medio de maquinaria pesada dentro del salar, se ha aumentado el tránsito de camiones, y eso ha generado una serie de efectos que se han desencadenado”.
En primer lugar está el levantamiento de polvo. Entre el Salar y la planta El Águila hay 226 kilómetros, fuera de la ruta 11 CH, el camino es de tierra y está en la Reserva de la Biosfera Lauca, por ahí pasan actualmente 80 camiones diarios con 28 toneladas de peso.
“Ellos han tratado de eludir evaluar ese impacto, concentrando la discusión en el Salar, pero esto tiene un efecto más grande, que es todo un camino dentro de áreas protegidas, de alto valor ecológico con efectos en las vicuñas que son una especie protegida; con efectos en el ganado de llamos y alpacos que usan agua de la red de bofedales al lado del camino. Los comuneros al faenarlos los encuentran llenos de piedras en los estómagos y en los pulmones porque es un polvo que se pega en los tolares donde se alimentan. Son camanchacas de polvo. Eso merma en la calidad de vida de los animales y en las capacidades de actividad económica de las personas que viven en el altiplano”.

Antonio Pulgar Martínez, obogado de ONG Fima que apoya a familias quechuas y aymaras.
La medida de mitigación que ha declarado la empresa es la humectación del camino, de acuerdo a la investigación de la ONG Fima, esa humectación se realiza con derechos de aguas de comuneros indígenas, “es decir derechos de agua que se constituyeron con el fondo de Conadi, que tienen la prohibición de que la pueden usar solo personas indígenas y no para usos comerciales a menos que sea evaluado ambientalmente”, explicó el abogado.
Entre 2015 y 2016, la Dirección General de Aguas generó un procedimiento sancionatorio por denuncias realizadas por Vlado Mirosevic, sin embargo no hubo sanción alguna porque de acuerdo a Antonio Pulgar no verificaron que los derechos de agua pertenecían a comuneros indígenas.
“La DGA no fue a revisar los derechos inscritos en el conservador de bienes raíces, donde se indican las prohibiciones del uso del agua y por ello no fueron sancionados. Se trata de vegas y bofedales protegidas por la DGA desde el año ‘96, no son cualquier cuerpo de agua, se trata de ecosistemas protegidos, en un área protegida, con derechos de agua también protegidos por la ley indígena que finalmente son utilizados para la megaminería”, explicó Pulgar.

Antes el paso de camiones llegaba hasta los 200 por día, mientras que en la actualidad bordean los 80. Fima realizó un cálculo basado en el paso de camiones en las condiciones que reguló el Tribunal Ambiental para el último periodo de operaciones de Quiborax, éste cálculo es de la cantidad de emisiones de material particulado y la cantidad de agua para mitigar dicha emisión de polvo: “Considerando que estas en el altiplano y en el desierto se necesita una cantidad de agua inmensa, el cálculo fue de 1.300.000 litros por día. Nosotros no creemos que estén extrayendo esta cantidad, pero eso nos dice dos cosas, o están extrayendo algo similar para cumplir con la mitigación o la mitigación no tiene sentido”, agregó Pulgar.
Flamencos sin paz para reproducirse
Dominique Durand, directora de proyectos de conservación de cóndores y flamencos en la Fundación Symbiótica, manifestó que el Salar de Surire es muy importante para la región, para Chile y a nivel sudamericano porque es el lugar de reproducción más importantes en el país para tres de los seis flamencos del mundo: el flamenco andino (en estado vulnerable) el flamenco de James (vulnerable) y flamenco chileno (casi amenazado). Hay que considerar que los flamencos ponen un huevo al año y la primera vez que lo hacen es a los siete años.

Imagen del documental «Lawca que el parque vuelva a ser parque»
De acuerdo a los registros presentados en la demanda, durante dos años (2023-2024) no se reprodujeron flamencos en el Salar de Surire, sin embargo, este año 2025 en el censo se contaron por sobre 30 mil flamencos. De acuerdo a la especialista, el periodo de nidificación, es de agosto a abril y resulta que entre septiembre y diciembre de 2024 el Tribunal Ambiental decretó la paralización de Quiborax.
“Cuando se para la obra, los flamencos vuelven a recuperar la tranquilidad que habían perdido, volvieron a encontrar un lugar seguro. Una de las razones de la afectación de los flamencos es que la empresa no podía acercarse a más de tres mil metros de las colonias de nidificación, los flamencos son hipersensibles, al primer problema que vean como colonia van a desaparecer, ellos prefieren salvar la colonia de reproducción que salvar los huevos, entonces los flamencos no anidaron. Lo otro que afectó fue que perforaron más profundo de lo que tenían que perforar, haciendo que las aguas que son superficiales, se hicieran lagunas, y eso cambia la composición del agua, lo cual afecta directamente en la cadena alimenticia de los flamencos. Donde hay flamencos hay agua sana”, manifestó Dominique.

Dominique Durand de Fundación Symbiótica; Antonio Pulgar de ONG Fima; Raimundo Gómez de Fundación Relaves; María Isabel Manzur de Chile Sustentable; Jorge Abarca, biólogo y científico.
Correos entre Quiborax y Conaf
De acuerdo a la investigación de Ciper publicada en marzo de 2024, Quiborax trató de flexibilizar los planes de control de fiscalización de Conaf para su propia conveniencia. Esto lo pudieron constatar luego de acceder a una serie de correos -tras una filtración-, que luego cruzaron con información recogida a través de la ley de transparencia.
Entre 2019 y 2020, durante la dirección regional de Héctor Peñaranda en el segundo mandato presidencial de Sebastian Piñera, Quiborax realizó gestiones vía correos electrónicos y reuniones de lobby, para cambiar el concepto de sitios de nidificación por “área activa de nidificación”. Entre los correos, detectan que entre septiembre y noviembre de 2020, altos cargos de Quiborax como Allan Fosk, gerente general; Daniel Ocqueteau, gerente legal; Pedro Vizcarra, subgerente; y Rafael Fernández, jefe de medio ambiente; accedieron a editar un documento denominado “Protocolo de Intervención, demarcación de colonias de reproducción de flamencos y de lagunas permanentes al interior de Monumento natural Salar de Surire para fines del decreto nº12 del año 1989”.
En noviembre de 2020 Rafael Fernández manifiesta en un correo que se pueden interpretar dos aspectos: las potenciales colonias de nidificación y la profundidad de extracción.
“Como saben con Conaf hemos llegado a ciertos acuerdos que viabilizan la extracción en las pertenencias Quiborax, que se encuentran autorizadas y con restricciones de acuerdo al DS12. Una de ellas era la definición de colonia de reproducción, la cual está Ok. Ahora la solicitud es de extraer todo el manto mineralizado (1.4 m promedio) en donde tenemos un restricción por Decreto que señala que solo se podrán extraer a una profundidad de 30 cm”.

Correos filtrados que son parte de la investigación de Ciper
El 6 de diciembre de 2020, en la filtración de correos aparece uno con el asunto “presentes de fin de año” donde Pedro Vizcarra indica que se considere en el presupuesto de Medio ambiente de Quiborax, whisky y espumantes a un listado de funcionarios de Conaf, Medio Ambiente y Sernageomin. El primero en la lista es Héctor Peñaranda, quien es parte de un sumario, pero hasta julio de este año (que es hasta donde se puede ser en Transparencia activa) ganaba una remuneración de más de cuatro millones de pesos.

A pesar de los regalos, el protocolo no se concretó porque la fiscalía de Conaf se pronunció indicando que “bajo ninguna circunstancia Conaf podrá conferir permisos o autorizaciones no contenidas en pronunciamientos oficiales de los órganos del Estado pertinentes”. Ante las consultas de Ciper, Conaf y la empresa negaron el registro del Protocolo.
De acuerdo al decreto 12 de 1986, la empresa no podría explotar las lagunas del Salar, incluyendo 700 metros de distancia; tampoco podría acercarse a 3 mil metros de las colonias de reproducción de flamencos; y la profundidad de extracción no podrá exceder los 30 centímetros. Cuando se menciona “las potenciales colonias de nidificación”, se refiere a nidos abandonados, sin embargo, estos nidos abandonados son utilizados por el flamenco chileno. “Al flamenco chileno le gusta usar nidos ajenos o buscar nidos que están abandonados y los reutiliza”, manifestó Dominique Duran.
Antecedentes de corrupción
Uno de los periodistas que escribió la investigación de Ciper, declaró en el programa Stock Disponible, que Quiborax estuvo involucrado en el caso Corpesca con boletas ideológicamente falsas.
Nicolás Sepulveda comenta que Quiborax es manejada históricamente por miembros de la familia Fosk, quienes utilizan los altos cargos, y que dicha familia también es dueña de la pesquera Landes, ubicada en Talcahuano y con plantas en Chiloé.
“Una característica entre Quiborax y Landes es que ambas fueron investigadas durante el financiamiento ilegal de la política. En ambos casos se demostró que hubo emisión de boletas a personeros políticos, en el caso de Quiborax se demostraron al menos dos por ocho millones de pesos al senador por Arica Jaime Orpis, quien luego fue procesado y condenado por casos de corrupción. En el caso de Quiborax, impuestos internos no presentó querella en contra de ellos, pero sí fueron citados a declarar. El señor Allan Fosk reconoció que esos 8 millones fueron en ayuda de Jaime Orpis, pero la justicia no los procesó porque no había querella de impuestos internos”, manifestó el periodista.
Hechos que impulsaron la demanda
La demanda que hoy está a la espera del fallo en el Tribunal Ambiental, nació a raíz de una fiscalización de Conaf en junio y agosto de 2022, bajo la dirección regional de Ingrid Robles, con el mandato presidencial de Gabriel Boric. En dichas fiscalizaciones se constató que la empresa estaba extrayendo mineral en sectores nuevos (sin permiso); que estaban trabajando en zonas prohibidas por los decretos 12 y 116, referentes a zonas de reproducción de flamencos y lagunas; y que la profundidad de extracción superaba los 30 centímetros.
Luego de esta fiscalización la empresa se reunió con Conaf en octubre aludiendo al mismo concepto que utilizaron en los correos de 2020, se refiere como “sitios potenciales de reproducción” o de “nidificación potencial de flamencos”.
El Salar podría desaparecer
Para generar consciencia sobre toda la importancia del Salar de Surire, las fundaciones Chile Sustentable, Tantí y Relaves organizaron el seminario “Salar de Surire: Valorando Nuestro Patrimonio y Biodiversidad”, el pasado 28 de agosto en la Universidad de Tarapacá donde asistieron más de 70 personas que escucharon a diferentes expertos en geografía, biodiversidad, derecho y fauna, entre ellos Dominique Duran y Antonio Pulgar.
Los asistentes al seminario recibieron un libro de regalo que cuenta con todo el material sobre las características del Salar, su valor como patrimonio nacional y mundial, y además presenta propuesta para avanzar en su desarrollo sustentable, como por ejemplo dar impulso a la ganadería camélida, generar turismo local sustentable, creación de parques naturales con gobernanzas locales, contratos de retribución por servicios ecosistémicos y contratos de bonos de carbono, por nombrar algunos.
La doctora en zoología y bióloga experta en Biodiversidad, María Isabel Manzur, quien ha dedicado su vida a la protección y conservación de la naturaleza, lideró este seminario y comentó que entre los objetivos fue hacer una reflexión sobre el futuro del Salar: “Que la región pueda decidir informadamente sobre el desarrollo que quiere en el Salar de Surire, ¿Qué es lo que la región opina? ¿Cómo podemos hacer un desarrollo regional? basado en las riquezas de un uso sustentable, consultivo, basado en la preocupación de que éste Salar puede ser destruído en 10 años más y esta riqueza se va a perder. Necesitamos establecer una mirada hacia futuro, sin negar que existen problemas, que hay una demanda por daño ambiental, necesitamos avanzar en un camino hacia cómo se conserva en beneficio de las comunidades locales, indígenas que lo habitan y en toda la región”.


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