Victoria Ignacia Auil Kulari, 36 años periodista y novelista de profesión nos relata su experiencia tras cambiar de sexo en una sociedad cerrada.
Por Mario Ubilla Riquelme

“Mi transición la comencé el año 2024, en ese entonces era el jefe de comunicaciones o periodista de la empresa Ariztía. Un mes antes de que me desvincularan me aumentaron el sueldo por cumplimiento de meta, era uno de los trabajadores más reconocidos de la empresa, pero por motivos de mi transición al mes que informé de este proceso me despidieron”.
Así comienza su relato, quien hace unos meses era conocido cómo Angelo Auil Kulari, y que el 9 de agosto del 2024 informó de su transición en el trabajo, “y en septiembre de ese año me llamó la jefa de recursos humanos a la sala de reuniones, sin previo aviso, y al mismo tiempo llegó el informático de la empresa diciendo que se tenía que llevar mi computador e informando que estaban todos mis servicios cerrados, con un montón de trabajos pendientes por hacer”.
Hoy siendo Victoria Ignacia, recuerda que aquel entonces preguntó a la jefa de personal qué estaba ocurriendo, «porque no entendía nada. Ella me dijo que no me preocupara de nada que mi desvinculación se hacía de inmediata desde ahora. Luego de esto en la oficina primero me presentaron un mutuo acuerdo que era por una cifra mucho más baja que lo que oficialmente debiera haber sido y cuando le dije que no iba firmar porque significaba perder todos los derechos y beneficios que tenía, me dijeron “Ya ahí está la desvinculación”, me la hicieron firmar, me hicieron abandonar el edificio y de ahí para la casa”.
Según relata Victoria Auil en ningún momento ejercieron fuerza física, pero como le quitaron el computador “fue como si hubiera querido a salir arrancando con él, fue rarísimo después conversando con otros trabajadores me dijeron que a todos le hacían lo mismo por lo que no me tenía que sentir discriminada”.
De acuerdo con Victoria en su trabajo nunca tuvo inconvenientes, salvo disputas internas, pero tras la desvinculación de Ariztía le ha costado encontrar un cargo laboral, “he enviado Curriculum y postulado a más de 500 trabajos y de las dos entrevistas personales a las que he llegado apenas nos hemos encontrado en la reunión cambian el tono y después no me llaman más”.
Victoria es clara en explicar que antes por los menos tenía varios pitutos con agencias de Santiago, pero han ido decreciendo las ofertas, “no tengo mal currículo, llevo más de 12 años de trabajo con empresas de comunicaciones grandes, muchas de las postulaciones son con respuestas automáticas así que no lo veo como un acto discriminatorio, pero en las ofertas laborales de la región ahí no podría afirmar lo mismo”.

Transición social a los 35
Uno de los cuestionamientos más poderosos viene de la opinión pública, pero Auil afirma que “más que los amigos y la familia la transición al principio fue un tema de mirarse al espejo, y de empezar a descubrir o redescubrirte de una manera que en el fondo te habías obligado a aceptar por mucho tiempo, y que desbloqueó un montón de otras memorias de mi niñez. Cuando empecé a darme cuenta desbloqué muchos recuerdos”
Agrega que cuando tenía 7 años y se acostaba en las noches, al menos cuatro veces en la semana le preguntaba a Dios en sus rezos ¿Cómo sería despertar de mujer? “Ya en algún rezo se me pasaba y sinceramente le pedía la oportunidad de despertar de mujer solo por un día. Había muy pocas expresiones culturales que también me impidieron poder ser Victoria antes de tiempo, muy poca información y visibilización de este tema. La primera expresión de poder cambiar de género fue con los dibujos animados Ranma 1/2, súper ridícula, poder caer al agua y transformarse en mina, yo quería tener ese poder y en ese tiempo ya me acostaba pensando en amanecer como niña”.
Tanto las limitantes estéticas como hormonales eran reales en los noventa, por lo que “era un sueño lejano poder ser mujer, me había olvidado y con el tiempo conocí un montón de gente y encontrarme conmigo me permitió poder ser Victoria. Tenía un dilema súper grande frente al espejo la primera vez, porque sabía que si daba el paso y me arreglaba, algo entre mí decía que no había vuelta atrás y que rompería todas las represas que había construido en torno a esta idea de persona e iban a caer todas esas emociones. No fue un sentimiento negativo, pero fue un cambio y crucé la línea a los 35 años y sentí que todo tenía sentido”
Miradas de una sociedad prejuiciosa
Hubo un minuto crucial el año 2024 “cuando me arreglé por primera vez y me miré al espejo me puse a llorar y fue casi instantáneo decirme a mí misma llorando; Yo siempre fui esto, fue una mezcla de emociones entre pena y alegría, y a la vez me preguntaba ¿Cómo me pude reprimir tanto tiempo? Si era una posibilidad mirarme al espejo”.
Así comienza un proceso constante por mejorar su imagen y sentirse cómoda con ella misma: “Comienzas a ver los detalles, es una lucha personal por avanzar rápido con el proceso de transición, pero es un proceso súper lento, no es inmediato, hay un montón de cambios que se dan dentro y de una u otra forma uno los quiere ir apurando, al mismo tiempo te haces pública frente la gente, comienzan las miradas y la sociedad como que te escruta con la mirada, la mayoría de las personas cero rollo, pero siempre hay un juicio de por medio”.

Su rol como periodista
Victoria es periodista y comenta que desde el gremio no tuvo problemas, “les tuve que explicar a muchos por lo que estaba pasando, a los que más consideraba, tampoco faltó la periodista científica que preguntó si era un experimento social, pero bien en general fue la aceptación. Mi familia lo tomó de muy buena manera, de hecho, hoy con mi mamá disfrutó cosas que antes no podía y mi papá se lo tomó tranquilo y me siento súper apoyado en este proceso”.
Tras salir de Ariztía trabajó en el Banco Interamericano de Desarrollo con la consultora Veredas de Derechos Humanos de Brasil, la cual desarrolló una guía de transición, “para las personas Trans en las empresas, todo dentro de un marco de dignidad para las personas, yo estuve como consultora experta en el proceso, fue una guía completa”.
Empleo y datos
De acuerdo a lo investigado por Victoria, habría un 80% de desempleo entre la comunidad trans: “Hay una marginación evidente dentro de las estadísticas, hay una política constante tanto de empresas como del propio Gobierno de negar el proceso de contratación a las personas trans, hay prejuicios y motivos ideológicos que las mueven a tomar esas determinaciones en un proceso de selección, es una experiencia de discriminación que día a día viven las personas trans”, comenta Victoria.
Entre julio y septiembre de este año a nivel nacional el Instituto Nacional de Estadísticas realizó por primera vez en el país un operativo inédito, la Encuesta Web Diversidades. El objetivo fue generar un insumo de información estadística sobre la población de las diversidades sexuales y de género, sus características sociodemográficas y sus experiencias. La Encuesta Web Diversidades fue diseñada para ser respondida por las diversidades sexuales y de género, es decir, quienes se identifican como lesbianas, gays, bisexuales, no binaries, trans, intersexuales, asexuales, género fluido, y a todas las personas que se sientan convocadas.
Su metodología consistió en un formulario autoaplicado, de carácter voluntario y confidencial, que pudo ser respondido por cualquier persona de 14 años o más, residente en Chile. Sus resultados estarán disponibles durante 2026 en el sitio web del INE.
En el último Censo del 2024 entre las personas de 18 años o más, el 0,5% (67.761) se identifica con un género diverso, es decir, personas transgénero, no binarias u otras identidades de género, mientras que el 99,5% 14.244.482 contesta que no es de un género diverso. Dentro de este mismo grupo de edad, 50.642 personas se identifican como transgénero, lo que corresponde al 0,4% de la población de 18 años o más.
En los mismos datos entregados por el Censo del año 2024 el 65,1 % de la población diversa está con empleo, cifras que contrastan con las que maneja Victoria Ignacia.
Lo que se pierde con la ultraderecha
Victoria afirma que frente a un posible gobierno de ultraderecha se retrocedería mucho, ya que “Kast ha manifestado en varias oportunidades que cree en un tipo de familia y considera que todas las disidencias están en un error, y desde ese punto de vista tener un gobierno neofascista sería retroceder en muchos derechos; como los acuerdos de unión civil, van a cuestionar el programa de atención integral y iniciativas de igualdad de derecho, entre otras”.
Para resumir su metamorfosis Victoria Ignacia Auil afirmó que no cree que haya un cambio: “Dentro de todo yo sigo siendo la misma persona, simplemente me defino de otra forma, me siento y represento de otra forma también, pero todo lo que hay adentro no ha cambiado, lo que sí, dejé salir muchas cosas. Nadie le puede inventar los sentimientos a uno, si alguna vez tuviste la duda cuestiónatelo, da el paso, sentir es dar el paso adelante en algún momento”.



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