Por décadas familias de la quebrada de Aroma se reúnen durante tres días en un acto de fé, organización comunitaria y cosmovisión andina.
Por Estefani Carrasco Rivera

Pastorcitas y pastorcitos bailan con vestuario tradicional dentro y alrededor de la Iglesia.
Al son del bombo y la flauta metálica, un grupo de mujeres vestidas con el tradicional axo andino sobre túnicas verdes, con collares de perlas, rosarios, topos, pompones, lliklla roja y sombreros con flores; siguen el ritmo moviéndose de lado a lado. Junto a ellas, un grupo de hombres vestidos con poncho blanco, sombrero, chuspa, faja y sombrero, bailan con un ligero zapateo. Estas parejas cantan versos dedicados a “Manuelito” el nombre que le dan en esta parte de Chile al niño Jesús. Se trata de la Fiesta de Reyes y Pastorcitos, una tradición andina única que se resiste a desaparecer a través de familias del pueblo de Chiapa y alrededores de la quebrada de Aroma en la región de Tarapacá, quienes se organizan comunitariamente para vivir tres días de fiesta, devoción, colores y tradición cada mes de enero.

Mujeres usan joyas de plata correspondientes a topos, muchos heredados de abuelas y bisabuelas
Es la noche del 5 de enero de 2026, y más de 50 personas de Iquique, Alto Hospicio, Huara y Arica se trasladan al pueblo de Chiapa, ubicado a 3124 metros sobre el nivel del mar, para cumplir con la tradición que conocieron de sus padres y abuelos. Desde Huara hacia la Cordillera, por el camino a Colchane, pasado Chusmiza, está la carretera A-473, la cual lleva al pueblo de Chiapa, que en sus calles crecen deliciosos tumbos y en sus chacras cultivan choclo con las agua provenientes del cerro Tata Jachura, Mallku sagrado para quienes viven en este sector cordillerano. Los bailarines -pastorcitos y pastorcitas- bailan y cantan a Manuelito mientras reparten chocolate en la víspera de la fiesta de Reyes. Esta vigilia ocurre hasta cerca de las 1:30 de la madrugada, horario en que se corta la luz del pueblo.

La iglesia de Santa María Magdalena de Chiapa fue construida en 1792 y reconstruida por los propios habitantes de Chiapa en 2005.
Al día siguiente, el martes 6 de enero a las siete de la mañana, don José Supanta, fabriquero de la Iglesia de Santa María Magdalena de Chiapa, hace sonar las campanas como primer llamado para convocar a bailarines y público, para comenzar con las actividades. Esta iglesia fue construida en 1792 y restaurada en 2005 por los propios habitantes del pueblo de manera comunitaria. En su entrada cuenta con tres portales pequeños y al medio uno mayor con gruesas columnas. Su gran retablo cuenta con siete figuras de santos y vírgenes, cada uno representa una festividad que tradicionalmente realizan durante el año calendario. Cuando ya son convocados en el templo los bailarines y fieles, comienzan los cantos y danzas, al son del bombo y la flauta de metal. Luego de cantar versos a Manuelito y saludarlo, se retiran caminando hacia atrás, para comenzar una procesión, primero alrededor de la Iglesia y luego alrededor de la manzana principal del pueblo, hasta llegar a la sede social, espacio de encuentro donde se brinda de desayuno a todas y todos, el menú: calapurca, sabrosa sopa del norte de Chile que incluye carne de vacuno, pollo y verde, papas y maíz pelado.

Pastorcitos saludan a «Manuelito» nombre con que se conoce al «niño Jesús».
En esta ocasión no hubo alférez, por lo que la comunidad se organiza con una cuota de dinero para los gastos en comidas y bebidas para esta fiesta, eso significa desayuno, almuerzo y cena para participantes, y cervezas para compartir. El fabriquero es el encargado de llamar de manera voluntaria a los participantes a convertirse en alférez para el próximo año, y lo hace en diferentes momentos de la fiesta. Son cerca de las nueve de la mañana y la comunidad se retira a sus hogares para descansar un momento para seguir con las actividades.
Vicente Larama, bombero del pueblo comenta que pone su granito de arena para que se mantenga la tradición.
Al mediodía se vuelven a reunir los pastorcitos y músicos desde la sede social para bailar hasta la iglesia. Llegan más bailarines, esta vez tres jóvenes que pisan el pueblo de Chiapa por primera vez y por primera vez bailan pastorcitos, además de nietas, nietos y amigos de Chiapa. Luego de que don José inciensa los altares y los pastorcitos danzan y cantan, un grupo de mujeres toman figuras de Manuelito en sus brazos. A su vez, las y los chiapeños más antiguos instalan un altar de madera con el niño Jesús dentro, sobre una plataforma de madera sostenido con las hondas de los bailarines, este altar está sobre una lliklla con flores y tumbos,y la plataforma es sostenida por cuatro voluntarios. Está todo preparado para comenzar una nueva procesión alrededor de la Iglesia y del pueblo donde las y los pastorcitos y el público lanzan pétalos de flores y dulces a las diferentes figuras de Jesus.

El segundo día salen en procesión con la imagen de Manuelito, a la cual tiran pétalos de flores y dulces.

Parte del público asistente participa en la procesión cargando diferentes figuras de Manuelito.
Alcalde de Aguas
Por la tarde, pasadas las 18 horas comienza el último ritual del día, el saludo al alcalde de aguas, quien este año de manera histórica es una mujer. La quebrada de Aroma mantiene una tradición única en Chile que demuestra el autogobierno de las comunidades indígenas respecto al uso de este vital elemento. Habitantes de los pueblos de Chiapa, Illalla y Jaña, deciden los cargos de Alcalde de agua, Secretario y Fiscal, quienes tienen la tarea de cada domingo distribuir las aguas del Tata Jachura para el riego de los cultivos de los tres pueblos hermanos. Durante la Fiesta de Reyes, pastorcitos saludan a las autoridades electas.

Visita de pastorcitos de Jaña al pueblo de Chiapa
Este 2026 fue electa la señora Dominga Castro, quien es del pueblo de Jaña, por lo que un grupo de nueve parejas de este pueblo visita la iglesia de Santa María Magdalena y se suma a la procesión para saludar a las nuevas autoridades electas. En la casa de don José, fabriquero y nuevo fiscal, se arma una mesa con flores, licor, frutas, incienso, además de la bandera roja y blanca, que representan a las dos pandillas del pueblo: los Arajsaya y los Manqhasaya. Frente a la mesa hay tres grandes Varas llenas de flores, las cuales representan a las autoridades electas. Cada pareja de pastorcitos, tanto de Chiapa como de Jaña, se acercan a la mesa a sahumar y saludar a los nuevos encargados de repartir las aguas. Una vez que terminan de saludar, pasan los asistentes que quieran hacerlo, luego cantan versos, esta vez de carnaval, y se suma a los instrumentos el acordeón. En ese momento todos salen encabezados por quienes llevan las varas y los músicos, a dar la vuelta a la manzana cantando coplas, algunas pícaras y todas relacionadas con vivencias en el pueblo y alrededores. El día termina con una cena comunitaria en la sede social.

Alcaldesa de aguas, secretario y fiscal del año 2026

Luego de visitar a las autoridades electas salen cantando versos de carnaval y sumando al acordeón en la música.
Cierre e intercambio en Rosasane
El tercer y último día de Fiesta de Reyes y Pastorcitos de Chiapa comienza más tarde, brindando la mañana para descansar o aprovechar de visitar los pueblos hermanos de Illalla y Jaña. A la hora del almuerzo se reúnen los asistentes en la sede social para compartir la comida y luego comenzar a bailar en la iglesia. Las y los bailarines prenden velas mostrando su devoción. Una vez hechos los diferentes pasos, el retiro de las y los pastorcitos es en cuclillas o arrodillados, mientras retroceden de espalda cantando. Una vez salido todo el grupo de la iglesia, se comparte y baila en la cancha de la plaza del pueblo, para luego ir hasta el sector Rosasane, ubicado en el sendero que lleva al Tata Jachura y dónde comienza y finaliza el Carnaval. Una vez aquí, los pastorcitos intercambian bolsas de dulces, galletas y chocolates que guardan en sus llikllas, además de vasitos de licor y bebida (en el caso de los menores de edad). Luego del intercambio entre pastorcitos, las golosinas son entregadas a todos los asistentes.
Cuando se concluye esta entrega de regalos, se pregunta por última vez si alguien desea ser alférez, se agradece el apoyo de todos quienes aportaron con su trabajo en la fiesta y se regresa a dar una última vuelta a la manzana, esta vez con otros cantos que llaman a la libertad. La fiesta termina con la cena comunitaria en la sede social.

En el sector de Rosasane, las y los pastorcitos intercambian bolsas de dulces que luego entregan al público.


Deja un comentario